Sexta sesión de la Conferencia de las partes (COP 6) de la Convención de las Naciones Unidas

 
Informe de la IFAP

La Habana, Cuba, Agosto/Setiembre de 2003



Los agricultores son las principales víctimas de la desertificación y, sin embargo, su participación como actores claves para resolver este problema está pobremente reflejada en la Convención de las Naciones Unidas sobre la Lucha contra la desertificación (UNCCD).


Para la IFAP, la lucha contra la desertificación es un componente importante para erradicar la pobreza y lograr una agricultura sostenible. La IFAP participó por primera vez en la Conferencia de las Partes (COP 6) de esta Convención de las Naciones Unidas en su Sexta sesión en La Habana, Cuba, en agosto/setiembre de 2003, representada por su Presidente, Jack Wilkinson, su organización miembro de Nicaragua UNAG (Ramón Sequeira), así como por su Secretaría (Nora Ourabah).


La participación de la IFAP marcó la apertura de la Convención al aporte de los agricultores. El texto del informe de la reunión destacaba claramente la necesidad de considerar a los agricultores como actores importantes en la implementación de la UNCCD. Tal como lo señaló la Secretaria ejecutiva de la CCD, Arba Diallo, la participación de la sociedad civil de manera eficaz y eficiente es fundamental para la implementación exitosa de la Convención. "¿Quién es el administrador de la tierra que están tratando de proteger de la desertificación?", dijo el Sr. Wilkinson, al dirigirse a los ministros y principales agencias donantes internacionales sobre la importancia de concentrarse en los agricultores como los principales guardianes  seguros de los recursos naturales.


Esta Sexta sesión de la Conferencia de las Partes marcó un punto crítico en la manera de la cual actualmente se está viendo la desertificación. Como resultado de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible llevada a cabo en Johannesburgo, República Sudafricana, en setiembre de 2002, la UNCCD ha sido reconocida desde entonces como "Convención de desarrollo" más bien que estar limitada a una Convención ambiental que se ocupa de la degradación de la tierra. En otras palabras, la "COP de desertificación" es ahora comprendida tanto en su dimensión ambiental como socioeconómica.


Hasta ahora, la UNCCD, firmada en 1994 y ratificada por 186 países, ha sido puesta de lado y ha gozado de poca atención en términos de mecanismos de financiación, comparada con sus otras dos Convenciones gemelas de las Naciones Unidas, a saber la Convención sobre la biodiversidad y la Convención sobre  cambio climático.


El asunto es ahora usar la estructura suministrada por la Convención para encontrar maneras y medios concretos de lograr las metas establecidas por las Metas de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. Diferentes organismos de la Convención se reunieron durante la primera semana de la COP 6, incluso el Comité de Ciencia y Tecnología (CST), el Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC) así como el Comité de la Totalidad (COW). Discutieron temas tales como el establecimiento de indicadores adecuados para medir las consecuencias de la desertificación, qué tipos de procesos de vigilancia y evaluación deben ser usados y así sucesivamente.


Jack Wilkinson participó en un panel de alto nivel interagencias que comprendió a los jefes de las agencias internacionales dirigido a Ministros de países miembros sobre el siguiente tema: "La UNCCD, una nueva oportunidad para un mejor marco de cooperación en la financiación de Ayuda Oficial para el Desarrollo (ODA) para la promoción del desarrollo sostenible en ecosistemas áridos".

El Presidente de la IFAP, en un estilo directo, requirió a los ministros y las agencias donantes sobre la "capacidad de las organizaciones de agricultores para ser colocadas al centro de tales resoluciones como la UNCCD". También señaló el lento progreso en la implementación de actividades de desarrollo y la falta de participación de los agricultores como actores centrales de estas actividades. Como resultado terminan abandonando sus plantaciones y el campo, lo que resulta en la degradación de la tierra.


Según el Sr. Wilkinson, esta tendencia tiene que ser revertida concentrando las actividades de desarrollo en los agricultores y la agricultura, asignando recursos adicionales y deteniendo los recortes del gobierno a este sector. Los servicios de extensión son críticos para el agricultor. Defendió la necesidad de introducir y transferir tecnología por el mismo agricultor y citó una buena práctica en Canadá para ilustrarlo: "El agricultor estaba al centro de la actividad y vio los beneficios de hacer que ocurran los cambios".

Otros panelistas reconocieron la necesidad de una colaboración profunda para crear sinergias entre las tres convenciones ambientales de las Naciones Unidas y mejorar las complementariedades.


La necesidad de un enfoque integrado para abordar el problema de la financiación de la Convención también fue uno de los principales temas de esta mesa redonda. La IFAD resaltó la importancia de integrar el desarrollo rural en la ODA y las Metas de Desarrollo del Milenio como marco principal para la financiación del desarrollo. El Presidente de la IFAD añadió que el Mecanismo Mundial (GM), que es una herramienta financiera de facilitación para la implementación de la UNCCD, está contenida en la IFAD. El GM será capaz de funcionar con objetivos más delimitados y medibles. El Banco Mundial planteó el desafío de integrar los principales temas del documento de política que revisten importancia directa para la UNCCD.


Como ilustración de la importancia de reconocer la participación de los actores locales en la lucha contra la desertificación, la IFAP participó en una Actividad secundaria organizada por el GTD, un grupo de trabajo sobre la desertificación, que incluye diversas ONG que se encuentran en Francia junto con la IFAP. Esta Actividad secundaria se llamaba "Cómo implementar asociaciones para combatir la desertificación".

Esta muy concurrida sesión (60-70 participantes) fue copresidida por el Secretario ejecutivo de la UNCCD, el Sr. Diallo, y el Embajador de Francia, el Sr. Levy.


El Embajador de Francia rindió tributo a las distintas organizaciones que ilustran las diferentes prácticas para combatir la desertificación por ONG basadas en Francia. El Sr. Diallo rindió tributo a Francia por sus esfuerzos para fortalecer la colaboración con las organizaciones de la sociedad civil y consideró esta actividad secundaria como un buen indicador de lo que se está haciendo localmente para combatir la desertificación. "Creemos que estas experiencias deben ser fortalecidas y repetidas para que sean bien conocidas". También recordó la participación de la IFAP en el panel de alto nivel interagencias. 

El representante de la IFAP, el Sr. Ramón Sequeira de la UNAG, Nicaragua, realizó una presentación completa sobre un programa de agricultor a agricultor en Nicaragua llamado “Campesino a Campesino”. Este ejemplo de buena práctica forma parte de un estudio que la IFAP está realizando actualmente entre sus organizaciones miembro para identificar las mejores prácticas empleadas por los agricultores en todo el mundo en su lucha diaria contra la desertificación. El objetivo de este proyecto es reunir estudios de caso para describir y valorizar las experiencias de los agricultores en este campo.

La primera parte de la presentación abordó el programa “Campesino a Campesino” (PcaC), un innovador programa desarrollado por la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos de Nicaragua (UNAG) en 1987, en respuesta a la degradación de la tierra.

Este innovador programa propone a los pequeños agricultores diversas tecnologías sostenibles que usan recursos naturales y condiciones locales. Fomenta la participación activa de las comunidades rurales y la transferencia de conocimientos técnicos. Ofrece prácticas de bajo costo, eficientes y simples. Este enfoque hace posible reducir costos de producción a largo plazo, aunque inicialmente los proyectos requieren el uso intensivo de mano de obra.

A pesar de las historias de éxito tales como las descritas anteriormente, el estudio parece concluir que, de manera general, las respuestas para combatir la desertificación se limitan al nivel local. Falta una perspectiva global y estrategias a largo plazo dirigidas a combatir la desertificación de manera sostenible y eficiente.

La presentación concluyó con preguntas abiertas relacionadas con la participación de los agricultores en la elaboración de proyectos de gestión de recursos naturales, el mejoramiento de los conocimientos locales y la implementación de sistemas de seguimiento y vigilancia. Todas estas preguntas estaban dirigidas a animar la discusión sobre el rol de los agricultores en la lucha contra la desertificación y la relación con la implementación de la UNCCD.

 

Tras escuchar las presentaciones y discusiones, hubo consenso sobre la urgencia de seguir los acuerdos con mecanismos de implementación serios que busquen resultados concretos. Aún queda por resolver el problema de lograr que los mecanismos financieros existentes sean accesibles a las organizaciones de la sociedad civil.

¿Se puede hablar de una COP6 exitosa si los participantes no admiten unánimemente el rol dominante de los agricultores y la agricultura en la lucha contra el azote de la desertificación? La IFAP ha iniciado el debate y planteado a los Ministros y a la comunidad internacional el reto de poner la agricultura como una prioridad para derrotar a la desertificación.