Reporte: 3ª Consulta para América Latina y el Caribe FAO-CIP de Organizaciones No Gubernamentales/Organizaciones de la Sociedad Civil

28ª Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

23 al 25 de abril, Guatemala
Por Fernando López, Presidente del Comité Regional para América Latina y el Caribe de FIPA.

 


A su vez, del 23 al 25 de abril se realizó la 3ª Consulta para América Latina y el Caribe FAO-CIP de Organizaciones No Gubernamentales/Organizaciones de la Sociedad Civil, que contó con la participación de 70 delegados venidos de 22 países. El objetivo de esta consulta ha sido evaluar el cumplimiento de los compromisos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 y de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después; analizar la situación alimentaria y construir propuestas de soluciones viables para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria y la promoción del derecho humano a la alimentación adecuada. Se elaboró una Declaración que fue presentada durante la Conferencia por el CIP Regional. Entre los temas centrales de la misma, se encuentran: la implementación de políticas que impulsen el desarrollo rural y que promuevan la equidad en el contexto del desarrollo rural sostenible, el reconocimiento y respeto a la diversidad cultural, a su vez, el compromiso de continuar fortaleciendo las redes, como así también el monitoreo y la formulación de propuestas concretas para asegurar la soberanía alimentaria.

La Conferencia fue inaugurada por el Presidente de Guatemala. La ceremonia contó con la presencia del Director General de FAO, el Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, el Ministro de Agricultura de Guatemala y el Representante Regional de la FAO para América y el Caribe.

Además de las delegaciones oficiales de los distintos países, también participaron observadores a la Conferencia, entre los cuales participé (Fernando López) como presidente del Comité Regional para América Latina y el Caribe de FIPA.

Durante el desarrollo de la Conferencia y en los debates de los distintos temas (seguridad alimentaria, desarrollo rural, seguimiento de los objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después), se apreció una tendencia muy marcada hacia la definición de políticas públicas que atiendan el tema en forma global, desarrollo con justicia.

Mientras durante mucho tiempo el eje central era solamente la competitividad y la inserción en los mercados, hoy se plantean tres ejes fundamentales: competitividad, comercio e integración regional, descentralización y participación ciudadana.

El concepto de territorialidad y la familia rural como punto de partida, son imprescindibles para un efectivo desarrollo económico y social.

También se planteó con mucho énfasis que para alcanzar la seguridad alimentaria y un verdadero desarrollo rural, se necesita implementar acciones en todas las áreas, como mejorar las condiciones de acceso a mercado, reducir los subsidios a las exportaciones de productos agrícolas y las prácticas desleales de comercio.

Se reconoció que América Latina es el continente con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza y en este sentido se planteó que como indicador no se puede tomar solamente el ingreso promedio “per capita” en nuestros países, ya que en todos con distinto grado, existen muchos bolsones de pobreza que se disimulan a través de este indicador.

Nosotros plantemos la importancia de la agricultura, sobre todo de los agricultores y en especial los familiares, para llegar a los objetivos anteriormente presentados, así como también reclamar los espacios de participación y representación para poder cumplir el rol fundamental, como lo es ser productores de alimentos.

En síntesis, se reconoció la situación del aumento de la pobreza, la importancia de elaborar políticas públicas coherentes y coordinadas, en el entendido que no todo lo resuelve el mercado y hay áreas estratégicas donde el Estado debe actuar: salud educación, alimentación, etc.; aumentar la cooperación y el intercambio Sur-Sur, dar una efectiva participación a la sociedad civil; el papel que debe cumplir FAO como un organismo técnico y neutral.

Sólo con estas acciones y un verdadero compromiso de los gobiernos, se podrá mejorar y alcanzar los objetivos de la Cumbre de Roma y un efectivo desarrollo económico y social en nuestra región.