En 1995, la agricultura pasó a ser regida por las regulaciones de la OMC como consecuencia de los acuerdos de la Ronda Uruguay del GATT. Ha sido difícil para los productores de muchos países adaptarse a las normas y reglamentos del GATT, aunque todos reconocen que en un mundo cada vez más interdependiente las políticas nacionales deben ajustarse entre sí de una manera ordenada. La FIPA considera que los agricultores necesitan un sistema basado en normas que regulen el comercio internacional. Sin embargo, para la FIPA, la liberalización del comercio no debería ser considerada como un fin en sí mismo, sino más bien servir para asegurar que el crecimiento económico y una mayor integración de la economía mundial concreten su capacidad de mejorar los medios de subsistencia de las familias de agricultores de todo el mundo, contribuyan a la erradicación de la pobreza y promuevan una vía económica, social y ambientalmente sostenible para el desarrollo agrícola.
Los agricultores reclaman en la OMC. Comunicado de prensa 12 de julio 2004
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